18 noviembre 2006

Paradiso

Ella,

azotada por el viento en la ventana, contemplaba la vida moviéndose de un lado para otro: colegios, prisas, niños y semáforos… El reloj no se paró para nadie, pensó, salvo para mí, y nadie parecía enterarse. Se reflejó en las nubes claras y grises que no sirven ni para llover, y añoró el sol que tanto compartió…

Fue cuando supo que él no volvería,
y que las flores ya se habían perdido.

Ella,

suspendiendo el quehacer de sus pulmones por momentos, revivió una y otra vez el argumento más reciente de su vida, repasó la carpeta de las fotos de memoria, tantos lugares que pasaban a estar prohibidos, y tantas noches que se harían crueles…

Fue cuando supo que él no volvería,
y que las flores ya se habían perdido.

Ella,

que entendía el frío del invierno como nadie, recordó el calor reverdecido en la mañana, y afinando el oído percibió el sonido de un violín que salía de un televisor cercano, un violín que decía tantas, tantas cosas... Imaginó aquel viejo cine, el cine del paraíso… Y se sintió niña como otras veces, comprendió que todo lo vivido estaba bien vivido, y transformó sus lágrimas en gotas transparentes de fresco amanecer…

Fue cuando supo que él no volvería,
y que las flores resucitarían en la nueva primavera.

14 comentarios:

Gema dijo...

Cuánta y cuánta gente está perdiendo la oportunidad de disfrutar con tus creaciones.
Ojalá no pierdas nunca esa sensibilidad que te hace escribir cosas tan bonitas como ésta.

Fran Quintana dijo...

Yo escribo porque quiero escribir, por eso entiendo que solo me lea el que quiera leer.

Y ojalá Dios no pierda nunca la sensibilidad para hacer cosas tan bonitas como tú. ¡Miles!

Panflín dijo...

Es muy curioso que siempre vivamos confundidos entre el saber y el creer. Quizá tenga algo que ver con la relación que establecemos entre el pensar y el sentir, y que ya me surgió en otro comentario a otro artículo.

Yo creo (no sé si saberlo) que la gran diferencia está en la VOLUNTAD de querer creer y en la HABILIDAD pensar en lo que se siente.

Pobres personas que se miran, se creen y no se saben, porque sienten antes de pensar o porque piensan sin saber sentir.

Pobres personas que, como esta mujer, miran hacia fuera, hacia dentro, pero no saber ver.
Recuerdan, evocan, sienten, y en ese sentir no piensan.
Piensan, planifican, elaboran, pero en ese mirar no sienten.

Pobre mujer de la ventana, pobre hombre de la ventanilla, pobres parejas avejentadas, que asientan como verdad creencias que les matan en vida.

Y sin embargo, de vez en cuando llega una EMOCIÓN, un violín de la vida, que cambia lo que sentimos, cambia lo que pensamos, cambia lo que creemos y de repente nos lleva a SABER algo que antes pasaba inadvertido. De la superficie al fondo, y del fondo a la superficie.

¿Es un simple juego de palabras, o tiene atisbos de Verdad lo que acabo de escribir?

No sé. Sólo observo que hoy todos tenemos tendencia y reclamamos derecho a OPINAR, sepamos o no sepamos, creamos o no creamos, sintamos o no sintamos, pensemos o no pensemos.

Es fuerrrrte. Muy fuerrrte.

Bueno, no me hagáis mucho caso.

Fran: Gema tiene razón y tú también. Si no diéramos regalos, nadie los recibiría. Y hoy me da por interpretar este blog como una fábrica de Reyes Magos...

Fran Quintana dijo...

Tras varias lecturas de tu comentario he llegado a la conclusión de que, como en otras ocasiones, reflejas con tus palabras algo o todo de lo que yo quise expresar. Somos un buen equipo, hermanito: yo lanzo la poesía, tú desgranas la filosofía. Gracias.

Aprovecho también para dar las gracias al Calvo del anuncio de la lotería; sin su escaqueo de este año este texto no habría cobrado vida. Y por supuesto, muy especialmente gracias a "Toto y Alfredo".

Panflín dijo...

No creo que un poeta pueda subsistir sin Filosofía, ni creo que un verdadero filósofo pueda mostrarse insensible.

Aunque sean discriminables casi siempre, el pensar y el sentir van de la mano, como una pareja en la que uno no puede avanzar mucho sin que el otro camine a la vez.

Claro que a veces vivimos extraños episodios, de distorsión diría yo, en los que uno de los dos estira el brazo descomunalmente, y toda la realidad conocida se transforma en algo caótico (sea por el arrojo sensible, sea por el pensamiento descarnado).

Pobres, decía yo, de aquellos que suelen vivir con esta deformidad, y caen en el error de dar demasiada libertad a esta pareja bien avenida.

Ser poeta, o ser filósofo, no son más que dos maneras de llevar la pareja adelante, MIRANDO alrededor, VIENDO lo que pasa, fuera y dentro, buscando una INTERPRETACIÓN y EXPRESANDO con un lenguaje específico el conocimiento que se alcanza.

¿Cambia el lenguaje el significado de lo que se sabe?

Kotinussa, alias "Koti" dijo...

Hola, Fran. Vengo a devolverte la visita a mi blog. Era la primera vez que dejabas un comentario ¿no? Espero que vuelvas a menudo. Yo también vendré por aquí. Saludos y hasta pronto.

HuGo dijo...

Me encantó la... ¿poesía? Bah, prosa, pero tenía el espíritu :).

Me encantó.

Hice un par de cosas parecidas, aunque no están todas subidas...

Ah y me gustaría conocer más gente "pensante" en la red. Ya se que esta frase es tan ambigüa como "el bien", pero es que no es algo que encuentro comúnmente en mis semejantes... o tal vez es que lo impide la capa de personalidad, que es más débil en la red.

De todas formas... voy a empezar a leer un poco de tu blog :P, a ver qué más encuentro.

¡Adiós!

HuGO

Anónimo dijo...

Fran esta precioso, eres digno hijo de tu madre. Sigue escribiendo esas cosas tan bonitas y que llegan al alma. Yo te seguiré leyendo.
Un abrazo de:
Lucía(amiga de tu madre).

Fran Quintana dijo...

Gracias, Koti, Hugo, por vuestras visitas y comentarios, espero que nos sigamos viendo. A ver si tengo un poco de tiempo y puedo leeros más.

Fran Quintana dijo...

Lucía, me has echado uno de los piropos más bonitos que se le pueden decir a un hijo. Espero más comentarios tuyos por aquí. Ah, y sólo se puede llegar al alma de la persona con alma sensible. Gracias.

Esteruca dijo...

Hola, Fran, acabo de desembarcar en tu isla. Estos mares imprevisibles de internet me han llevado hasta aquí. La sorpresa ha sido grata. REsulta un hermoso lugar en el que descansar. Si alguna vez quieres perderte, te invito a mi isla. No dejes de escribir. ;)

Fran Quintana dijo...

Gracias por tu visita y tus ánimos, esteruca, intentaré escribir un poco más, ya que mi isla está un poco desierta últimamente... Veo que te gusta escribir, nos veremos a menudo en cualquiera de las islas.

San dijo...

Fran, me encanta lo que escribes, sobre lo que escribes, y como lo escribes. Eres un monstruo de la pluma, bueno, en este caso del teclado.

Somos much@s l@s que disfrutamos en tu isla, y l@s que te conocemos, sabemos disfrutar y apreciar tu esencia.

Muchos besos, y no olvides pasarte de vez en cuando por PARAGUAY, tu casa, vuestra casa.

Sandra.

Fran Quintana dijo...

Gracias, Sandra, tú sí que eres una "monstrua" como amiga, qué alegría teneros tan cerca... Sí, Paraguay lo sigo de cerca, no te preocupes.
Muchos besos.